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Caos, vetos y cicatrices abiertas: la coalición exhibió todas sus diferencias aunque seguirá unida

Fuente: El Observador

La observación de Luis Lacalle Pou generó reproches entre blancos, colorados y cabildantes, que tampoco pudieron ponerse de acuerdo en los proyectos de Casa de Galicia y la Caja de Profesionales.

Es como un equipo de fútbol que no funciona”, reflexiona un legislador del oficialismo al analizar el funcionamiento de la coalición a nivel legislativo, mientras que otro habla de un “estado de anarquía” producto de un “embudo” de temas en los que se mezclan desgastes, cansancios, perfilismos y cicatrices abiertas.

Por primera vez en el período, la alianza encabezada por Luis Lacalle Pou sufrió varios reveses en el Parlamento, incluso con un caso –el de la Caja de Profesionales– en el que un proyecto enviado por el Poder Ejecutivo no reunió las mayorías necesarias y fue rechazado por el plenario. La sucesión de hechos, según reconstruyó El Observador, dejó al descubierto las diferencias en la interna de la coalición e inauguró una nueva etapa, en la que tras aprobar la última ley señalada como fundamental para el gobierno –la Rendición de Cuentas–, el oficialismo seguirá jugando junto aunque sus dirigentes se posicionarán sin tener en cuenta la necesidad de unidad. “Habrá cada día menos coalición en las acciones legislativas”, graficó un senador, que mencionó el cese de Irene Moreira del Ministerio de Vivienda y la caída de Carlos Albisu de la CTM de Salto Grande como dos muestras del "desgaste" y de la existencia de heridas que no han terminado de sanar. Esto, reconocen blancos, colorados y cabildantes, significará abrir una incógnita y no saber si un proyecto reunirá las mayorías necesarias, algo que amenaza con frustrar algunas iniciativas que se consideran importantes como la eutanasia, la ley de medios o la prisión domiciliaria a los presos con más de 70 años. Quórum e intercambios “Estamos en las postrimerías del gobierno, pero esta semana fue enredada y caótica”, valoró un legislador colorado, que puso el acento en que ni los propios blancos pudieron cerrar filas, tal como quedó de manifiesto con el proyecto para los trabajadores de Casa de Galicia, donde Sergio Botana y Juan Straneo votaron en el Senado junto al Frente Amplio y Cabildo Abierto. Ese miércoles fue particularmente complejo porque Lacalle Pou envió al Parlamento a tres ministros para intentar alinear a la coalición, pero en esa misma reunión quedó de manifiesto que eso no sería posible, particularmente por un intercambio entre Botana y Azucena Arbeleche en el que la ministra le terminó reconociendo que era innecesario seguir hablando por la distancia que había entre los posicionamientos de ambos. El cruce, que sorprendió a los otros integrantes de la coalición por la firmeza de las posiciones y algunas chicanas, de todos modos no dejó rencores, y a la hora de la despedida la jerarca bromeó con que esperaba que no le prohibieran el ingreso al departamento, en referencia al liderazgo del senador en Cerro Largo, donde la ministra tiene tierras. En ese escenario, Manini Ríos aprovechó para dejar en claro que no podrían acusarlos ni exigirles que se alinearan porque ni siquiera los blancos estaban todos de acuerdo, por lo que lo primero era ordenar a la interna nacionalista antes de pedir respuestas a Cabildo Abierto que, a su vez, estaba haciendo una valoración legislativa distinta a la que le había pedido su ministra Karina Rando (Salud Pública). La pérdida de mayoría obligó a blancos y colorados a realizar, miércoles y jueves, una acción señalada como de descortesía parlamentaria: ausentarse en sala y no dar quórum. El movimiento tuvo efecto en la sesión extraordinaria de Diputados, que no pudo realizarse porque no se reunieron las mayorías necesarias, aunque significó que también naufragara una pensión graciable al exvicepresidente colorado Hugo Fernández Faingold, impulsada por el gobierno. El costo de la descortesía, señalada como “vergüenza” por el Frente Amplio, de todos modos fue menor que el que Lacalle Pou estaba dispuesto a asumir con un nuevo veto, tal como había anunciado en el Parlamento el subsecretario de Salud Pública, José Luis Satdjian. Diferencias y empujes Aunque no expresó molestia, el día del intercambio con Arbeleche, Botana había sufrido dos vetos por parte de Lacalle Pou, ya que era el autor de dos redacciones que fueron observadas por el mandatario. El primero obedecía a las habilitaciones de las carnicerías en el interior del país que pasaban del INAC a las intendencias, mientras que el segundo refería a las exoneraciones para medios de comunicación. Esa decisión del presidente sí molestó a la bancada de Cabildo Abierto, ya que incluyó una observación parcial al artículo que prohibía a los fiscales de Corte y fiscales penales trabajar como abogados por un período de tiempo delimitado. "Hay diferencias. Un artículo sobre los fiscales fue vetado y eso marca claramente que hay diferentes visiones de distintas cosas; por algo tenemos distintas propuestas en muchos temas", dijo Guido Manini Ríos a El Observador al cierre de la sesión del miércoles. “Es evidente que existen diferentes criterios con el presidente sobre varios aspectos de la realidad”, agregó la senadora Irene Moreira en su audición en radio Universal, en la que recordó que el anterior veto también había sido a la ley forestal, un proyecto de Cabildo Abierto. Entre los colorados, en tanto, el veto al artículo de los fiscales fue leído –también– como una descoordinación entre el Poder Ejecutivo y los blancos, ya que aseguran haber consultado antes de la aprobación en el Senado cuál era la postura del presidente. “El presidente no lo impulsa y tampoco tiene inconveniente si no sale”, fue la respuesta que obtuvieron, por lo que plantearon no votarlo, lo que abrió un nuevo frente ya que la senadora Graciela Bianchi se paró firme en que debía salir. Con las cartas vistas, desde la colectividad de Batlle y Ordóñez hablan de que el veto “no tiene goyete” porque los nacionalistas “trancaron” más que Cabildo Abierto para que saliera. Rechazo y a comisión Si bien el máximum se vivió entre miércoles y jueves, el desconcierto había comenzado el lunes con el naufragio de la reforma de la Caja de Profesionales enviada por el gobierno. El proyecto no reunió los votos suficientes porque Cabildo Abierto se negó a votarlo luego que el Poder Ejecutivo no incorporara dos puntos que consideraban cruciales. “Tengo que adecuarme y aceptar la realidad, no es la que nosotros queríamos”, llegó a reconocer Lacalle Pou, aunque luego el gobierno envió otro proyecto para “estirar la agonía” un año –en palabras del presidente–, pero no llegó ni siquiera a tratarse por diferencias en la coalición. Esa modificación provocó críticas incluso del Partido Independiente, que en la voz de Iván Posada habló de “gran irresponsabilidad del Partido Nacional” en el Senado, por haberlo pasado a comisión pero de todos modos citar a una sesión de la cámara baja, algo que no tenía “objeto”. Ironizando con la situación, un legislador blanco dijo a El Observador que en definitiva lo que pasó todos estos días fue que se adelantaron a cumplir con el pedido que Lacalle Pou les realizó semanas atrás en Anchorena, cuando les dijo que exhibieran las diferencias y matices de cara a la campaña pero que las discusiones se mantuvieran sin “cruzar líneas” y sin “poner muros” que les impidieran "volver atrás".

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